Rutina para combatir la deshidratación en piel con tendencia grasa

Hace unas semanas vino a visitarme Laura, una joven gaditana que tenía un problema: el cambio de clima, nuestro frío y los fines de semana en Sierra Nevada estaban pasándole factura en su piel. Desde que había llegado el invierno notaba su piel más tirante, con los pómulos enrojecidos, e incluso algunas descamaciones que le causaban picor. Cuando le pregunté por su rutina diaria pude darme cuenta rápidamente de cuál era el problema: deshidratación.

Laura continuaba limpiando y tratando su piel, tal y como hacía en su Cádiz natal en pleno verano, donde los brillos en la frente y algún que otro grano eran su principal preocupación. No había tenido en cuenta el cambio de clima y estación, de modo que, a estas dos nuevas variantes había que sumar que su rutina estaba enfocada a controlar la producción de sebo. Casi todo lo que usaba eran productos sebo reguladores por temor a sufrir brotes acneicos, algo que acentuaba aún más la deshidratación de su piel.

La recomendación

Me costó un poco hacerle entender que en la piel siempre tenemos que buscar el equilibrio entre el agua y la grasa, y que en esta ocasión su nivel de agua estaba extremadamente bajo. Esto causaba la tirantez y descamación de su piel. Teniendo en cuenta esto y su tendencia a piel acneica, le propuse introducir en su rutina algunos tratamientos hidratantes como:

  • La espuma Intral de Darphin, especialmente indicada para pieles sensibles, y que ahora que la piel estaba más frágil nos permitiría limpiar sin irritar aún más; y como tónico, un agua termal de la Roche-Posay.
  • El contorno de ojos era el de una chica joven, donde solo hay que prevenir las arrugas de expresión, así que Hydraskin gel-crema de Darphin era el suyo.
  • Como paso fundamental para evitar la pérdida de agua su gran aliado este invierno es Hydrating B5 de SkinCeuticals, un concentrado de ácido hialurónico y vitamina B5 para mantener el nivel hídrico de la piel en su estado óptimo y recuperar esa barrera cutánea ahora fragilizada.
  • Respecto a la crema de tratamiento, teniendo en cuenta que los brillos y granos ahora eran casi inexistentes, decidimos usar una crema hidratante, que no aporta nada de grasa y que tiene un efecto reductor de poro, como Daily Moisture, también de SkinCeuticals.
  • Para terminar la rutina diaria, un fotoprotector 100% mineral,  Sheer Mineral UV Defense de SkinCeuticals. Con él conseguimos aislar nuestra piel de cualquier radiación y cambio brusco de temperatura sin irritar ni aportar grasa.
  • Como tratamiento extra, Laura quedó encantada con nuestra mascarilla hidratante Quintalegre, que pudo usar una vez cada 5-7 días y que tras dejarla actuar toda la noche, deja la piel flexible, lisa y reparada.

Los resultados

Ayer Laura volvió a visitarme. Sólo habían pasado unas 2 semanas desde su primera visita y su piel ya no parecía la misma. Ahora estaba lisa, flexible y lo más importante: la sensación de tirantez y el picor que le causaba la descamación habían desaparecido.

La piel es un órgano vivo en constante evolución y hay que ir adaptando todo lo que usamos sobre ella, en función de las necesidades propias y externas. Igual que durante todo el año no vestimos de la misma forma, nuestra rutina dermocosmética también debe ir adaptándose a cada necesidad. Ahora en invierno, cuando los contrastes de temperatura y las agresiones medioambientales son mayores, debemos protegerla, aislándola y dándole aquello que más consume: agua.

Deja tu comentario

comentarios

Powered by Facebook Comments