exfoliación

¿Maquillarse a diario daña la piel?

Sabéis que me encanta revelaros mis secretos de cosmética, porque quiero que todos podáis sacar el máximo partido a vuestra piel, y sé  que lo que más deseamos es mirarnos a la cara y que no se nos note una mala noche, el exceso de trabajo, un grano rebelde que ha aparecido sin más o una mancha nueva que no teníamos antes de las vacaciones. Pues bien, he aquí  uno de mis secretos peor guardados: Toleriane Teint de la Roche Posay.

Sí, habéis leído bien, el último paso de mi rutina dermocosmética es una base de maquillaje, que pasa por un fotoprotector con un ligero toque de color como Mineral Radiance UV Defense SPF50 de SkinCeuticals en pleno verano, a Toleriane Mousse de la Roche-Posay, en otoño y primavera y terminando con Toleriane Teint en invierno y cuando requiero lucir mi mejor versión.

Soy de las que se maquillan a diario.

Seguro que muchos de vosotr@s os estaréis llevando las manos a la cabeza pensando en lo malo que puede ser aplicar una base de maquillaje todos los días, que la piel se puede saturar, que pueden aparecer más granos e incluso más arrugas, pues permitidme que desbanque estos falsos mitos.

Siempre que no tengáis alergia a ninguno de los activos que constituyen ese maquillaje, elijáis correctamente la textura que más se adapte a vuestro tipo de piel, conservéis el envase adecuadamente para evitar el deterioro y contaminación del cosmético y os apliquéis antes vuestro tratamiento dermocosmético, os aseguro que una buena base de maquillaje no sólo os ayudará a corregir imperfecciones, si no que potenciará el efecto hidratante del tratamiento dermocosmético aplicado antes e incluso “nos protegerá” del sol y la contaminación ya que los pigmentos minerales ejercerán un efecto “filtro físico”.

Para que la base de maquillaje sólo os aporte ventajas os aconsejo que sigáis estos pasos:

  1. Elegir, como ya os he comentado, la textura más adecuada a vuestro tipo de piel, ahí, como siempre, podéis contar con mi ayuda.
  2. Limpiar la piel y aplicar el tratamiento dermocosmético habitual (contorno, antioxidante, sérums, crema y fotoprotector).
  3. Aplicar el maquillaje con utensilios adecuados para ello: brocha, esponjas, pinceles,…. O quiénes lo deseéis, con los dedos.
  4. Fijar el maquillaje con agua termalcomo la dela Roche-Posay, pulverizando sobre el rostro a unos 20 cm de distancia o de igual modo con el agua de belleza de Caudalie (prometo explicaros la diferencia entre ambos próximamente).
  5. Terminada la jornada, DESMAQUILLAR Y LIMPIAR LA PIEL. Personalmente, recomiendo desmaquillar primero, retirar todos los pigmentos, y luego llevar a cabo la limpieza habitual. Quienes os limpiéis a diario con el mismo producto que uséis para desmaquillar p. ej. agua micelar, os aconsejo dar dos pasadas, una primera que retira el maquillaje y una segunda que limpia en profundidad.
  6.  Tras el desmaquillado, usar de nuevo vuestro tratamiento dermocosmético habitual.
  7. Al menos una vez a la semana (depende del tipo de piel, como siempre), llevad a cabo una exfoliación y posterior aplicación de una mascarilla purificante.

Aunque parezca que hay que llevar a cabo una rutina extra os aseguro que no es así, y que camuflar una cicatriz, una patología como el vitíligo o la rosácea, o simplemente el fotoenvejecimiento cutáneo sólo nos puede suponer 5 minutos al día, así que tanto si os maquilláis a diario como si no, espero que sólo lo hagáis porque os apetezca, no por lo que digamos los demás o estipulen las modas del momento, lo importante es sentirse bien con uno mismo, con o sin maquillaje.

Publicado el por sdc en Sin categoría

La importancia de escoger el peeling adecuado

Hoy se ha acercado hasta la oficina de farmacia una chica joven, con una tez blanca, y unas tremendas erosiones rojas en los pómulos como consecuencia de un peeling casero, mal elegido y mal aplicado. Ha sido en ese momento cuando he caído en la cuenta de que algo tan recomendado dentro de un protocolo dermocosmético puede ser una gran incógnita que hoy vengo dispuesta a resolver.

Un peeling, exfoliación o descamación es un proceso de destrucción de queratina que causa una disminución del grosor del estrato córneo ya que consigue eliminar las primeras capas cornificadas. Al eliminar estas primeras capas, nos estamos deshaciendo de aquello que está en ellas y no nos interesa: arrugas, grasa, manchas,..  y conseguimos una mejor penetración de cualquier dermocosmético que apliquemos tras él, pero corremos el riesgo de disminuir la función barrera de la piel, de ahí que siempre debamos ser precavidos.

Todos soñamos con una piel joven, luminosa, de tono homogéneo, con una correcta secreción grasa y un óptimo nivel de hidratación y para ello, nada mejor que llevar a cabo un peeling de vez en cuando, pero cuidado, para conseguir tales beneficios hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Tipo de piel.
  • Edad.
  • Historial médico.
  • Objetivo del peeling.
  • Realizar una limpieza en profundidad antes de llevarlo a cabo.
  • Usar un fotoprotector a la mañana siguiente.
  • Es preferible llevar a cabo peelings más suaves y con más frecuencia que uno agresivo esporádicamente.

 

En general existen dos tipos de peelings:

  • Físicos. Fueron los primeros en llegar y consisten en una acción mecánica de exfoliación. Aunque a veces pueden parecer bastante rudos, personalmente os diré que me encantan porque los podemos aplicar solo en determinadas zonas del rostro, y al distribuirlos con las yemas de los dedos seremos nosotros mismos los que controlaremos la erosión que se lleve a cabo. Entre mis favoritos: la crema exfoliante desincrustante de Caudalíe o el exfoliante facial de Martiderm, ambos con microgránulos que consiguen una erosión de la piel.
  • Químicos. Son los más usados hoy día y consisten en la aplicación de una sustancia química sobre la cara para que posteriormente se desprendan las capas más superficiales que serán sustituidas por otras de mejor calidad al tiempo que aumentan la síntesis de colágeno y elastina, lo cual se refleja en una piel más firme y lisa. Entre los peelings químicos permitidme destacar dos: Citriate home peeling system de Neostrata, a base de ácido glicólico, cítrico y lactobiónico entre otros y las ampollas alfa-peeling de Martiderm elaboradas a base de AHA, colágeno marino y ácido hialurónico.

La realización de un peeling no solo nos ofrece beneficios por sí mismo, si no que  consigue que los poros de la piel estén perfectamente limpios facilitando el paso de cualquier activo de modo que es una buena forma de sacarle el máximo rendimiento a nuestros dermocosméticos.

Reconozco que soy una adicta a los peelings, me encanta sentir mi piel extremadamente limpia y suave pero os aseguro que elegir el que mejor se adapte a nuestras necesidades y tipo de piel no siempre es tarea fácil e incluso pieles muy sensibles, reactivas o con alguna patología cutánea, han de prescindir de ellos.

Tanto si ya usáis uno como si estáis pensando incorporarlo a vuestra rutina dermocosmética recordar que los beneficios de un peeling son enormes pero sus inconvenientes también pueden llegar a serlo.

Para cualquier consulta sobre dermocosmética me tenéis a vuestra disposición en Farmacia Cervantes. Podéis pedir cita en el 958 13 01 41 o escribirma a cosmeticadefarmacia@gmail.com.

 

Publicado el por Elisa Isabel Roldán Jiménez en Sin categoría