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Cuidados del cuello y escote ¡no los olvides en tu rutina!

A veces, cuando recomiendo un tratamiento dermofarmacéutico, doy por hecho que tod@s sabemos cómo y sobretodo dónde aplicarlo, pero sé que no siempre es así y que uno de los errores más comunes es aplicarlo única y exclusivamente en la piel del rostro. Pues bien, todo tratamiento facial ha de ser aplicado en rostro (no en el contorno de los ojos y los labios), cuello y escote.

Estos grandes olvidados pueden mostrar un fotoenvejecimiento más acentuado que el propio rostro ya que la piel del cuello y del escote es físicamente diferente a la piel del rostro y por ello requiere un cuidado extra.

En el cuello la piel es más fina, con poros  más pequeños y menor número de glándulas sebáceas, y aunque en el escote el grosor dérmico aumenta, con el paso del tiempo y las agresiones físicas, este grosor va disminuyendo  hasta quedar igual de fino y frágil que el cuello. Estas características físicas, junto con los movimientos propios de la zona, hace que las arrugas y la flacidez sean dos alteraciones que hay que prevenir y tratar.

Tanquil@s es más fácil de lo que os estáis imaginando, sólo se trata de seguir las siguientes pautas, que en la mayoría de los casos, son continuación del tratamiento del rostro:

  • Limpieza. En principio se debe realizar del mismo modo y con los mismos limpiadores que usamos para el rosto, y permitidme que diga en principio, porque sé que es bastante frecuente encontrar una piel más seca (debido a una exposición  solar inadecuada) o más grasa (incluso con un acné más o menos incipiente) especialmente en el cuello. En estos casos puede ser necesario el uso de limpiadores diferentes para el rostro y para el cuello y escote.
  • Prevención. Como el paso del tiempo es inevitable, y los movimientos de la zona también, nada mejor que una buena dosis de antioxidantes para prevenir el fotoenvejecimiento cutáneo. Aquell@s que ya uséis los antioxidantes de SkinCeuticals recordad que 5 gotas son suficientes para cubrir rostro, cuello y escote.
  • Hidratación.  Si mantenemos el nivel hídrico al 100% conseguiremos que la barrera cutánea se mantenga intacta y por tanto las fibras de colágeno y la elastina también, evitando el descolgamiento de la zona.

 

Si aún contáis con un cuello y un escote firme y liso, vuestra rutina terminaría con un buen fotoprotector, pero si ya tenemos olvidados los 20, y nuestra piel refleja los signos del fotoenvejecimiento,  e incluso si estas zonas ya han comenzado a descolgarse, lo mejor es usar un tratamiento específico  como p.ej. Neck, Chest & Hand Repair de SkinCeuticals, Neostrata Skin Active Cuello y Escote de IFC o Liftissime Cou de Lierac dos veces al día seguido del fotoprotector.

Este tipo de dermocosméticos hidratan, alisan y reafirman la piel de estas zonas y no sólo han demostrado una gran eficacia como preventivos, si no que su efectividad en el tratamiento es tan  evidente que son cada día más recomendados por médicos y especialistas en dermoestética para usarlos solos o en combinación con las distintas técnicas reparadoras.

Me gustaría que mi post de hoy os haya servido para concienciaros de lo importante que es prolongar nuestra rutina dermofarmacéutica un poco más allá del mentón.

 

Publicado el por sdc en Sin categoría

La importancia de escoger el peeling adecuado

Hoy se ha acercado hasta la oficina de farmacia una chica joven, con una tez blanca, y unas tremendas erosiones rojas en los pómulos como consecuencia de un peeling casero, mal elegido y mal aplicado. Ha sido en ese momento cuando he caído en la cuenta de que algo tan recomendado dentro de un protocolo dermocosmético puede ser una gran incógnita que hoy vengo dispuesta a resolver.

Un peeling, exfoliación o descamación es un proceso de destrucción de queratina que causa una disminución del grosor del estrato córneo ya que consigue eliminar las primeras capas cornificadas. Al eliminar estas primeras capas, nos estamos deshaciendo de aquello que está en ellas y no nos interesa: arrugas, grasa, manchas,..  y conseguimos una mejor penetración de cualquier dermocosmético que apliquemos tras él, pero corremos el riesgo de disminuir la función barrera de la piel, de ahí que siempre debamos ser precavidos.

Todos soñamos con una piel joven, luminosa, de tono homogéneo, con una correcta secreción grasa y un óptimo nivel de hidratación y para ello, nada mejor que llevar a cabo un peeling de vez en cuando, pero cuidado, para conseguir tales beneficios hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Tipo de piel.
  • Edad.
  • Historial médico.
  • Objetivo del peeling.
  • Realizar una limpieza en profundidad antes de llevarlo a cabo.
  • Usar un fotoprotector a la mañana siguiente.
  • Es preferible llevar a cabo peelings más suaves y con más frecuencia que uno agresivo esporádicamente.

 

En general existen dos tipos de peelings:

  • Físicos. Fueron los primeros en llegar y consisten en una acción mecánica de exfoliación. Aunque a veces pueden parecer bastante rudos, personalmente os diré que me encantan porque los podemos aplicar solo en determinadas zonas del rostro, y al distribuirlos con las yemas de los dedos seremos nosotros mismos los que controlaremos la erosión que se lleve a cabo. Entre mis favoritos: la crema exfoliante desincrustante de Caudalíe o el exfoliante facial de Martiderm, ambos con microgránulos que consiguen una erosión de la piel.
  • Químicos. Son los más usados hoy día y consisten en la aplicación de una sustancia química sobre la cara para que posteriormente se desprendan las capas más superficiales que serán sustituidas por otras de mejor calidad al tiempo que aumentan la síntesis de colágeno y elastina, lo cual se refleja en una piel más firme y lisa. Entre los peelings químicos permitidme destacar dos: Citriate home peeling system de Neostrata, a base de ácido glicólico, cítrico y lactobiónico entre otros y las ampollas alfa-peeling de Martiderm elaboradas a base de AHA, colágeno marino y ácido hialurónico.

La realización de un peeling no solo nos ofrece beneficios por sí mismo, si no que  consigue que los poros de la piel estén perfectamente limpios facilitando el paso de cualquier activo de modo que es una buena forma de sacarle el máximo rendimiento a nuestros dermocosméticos.

Reconozco que soy una adicta a los peelings, me encanta sentir mi piel extremadamente limpia y suave pero os aseguro que elegir el que mejor se adapte a nuestras necesidades y tipo de piel no siempre es tarea fácil e incluso pieles muy sensibles, reactivas o con alguna patología cutánea, han de prescindir de ellos.

Tanto si ya usáis uno como si estáis pensando incorporarlo a vuestra rutina dermocosmética recordar que los beneficios de un peeling son enormes pero sus inconvenientes también pueden llegar a serlo.

Para cualquier consulta sobre dermocosmética me tenéis a vuestra disposición en Farmacia Cervantes. Podéis pedir cita en el 958 13 01 41 o escribirma a cosmeticadefarmacia@gmail.com.

 

Publicado el por Elisa Isabel Roldán Jiménez en Sin categoría