piel

La importancia de escoger el peeling adecuado

Hoy se ha acercado hasta la oficina de farmacia una chica joven, con una tez blanca, y unas tremendas erosiones rojas en los pómulos como consecuencia de un peeling casero, mal elegido y mal aplicado. Ha sido en ese momento cuando he caído en la cuenta de que algo tan recomendado dentro de un protocolo dermocosmético puede ser una gran incógnita que hoy vengo dispuesta a resolver.

Un peeling, exfoliación o descamación es un proceso de destrucción de queratina que causa una disminución del grosor del estrato córneo ya que consigue eliminar las primeras capas cornificadas. Al eliminar estas primeras capas, nos estamos deshaciendo de aquello que está en ellas y no nos interesa: arrugas, grasa, manchas,..  y conseguimos una mejor penetración de cualquier dermocosmético que apliquemos tras él, pero corremos el riesgo de disminuir la función barrera de la piel, de ahí que siempre debamos ser precavidos.

Todos soñamos con una piel joven, luminosa, de tono homogéneo, con una correcta secreción grasa y un óptimo nivel de hidratación y para ello, nada mejor que llevar a cabo un peeling de vez en cuando, pero cuidado, para conseguir tales beneficios hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Tipo de piel.
  • Edad.
  • Historial médico.
  • Objetivo del peeling.
  • Realizar una limpieza en profundidad antes de llevarlo a cabo.
  • Usar un fotoprotector a la mañana siguiente.
  • Es preferible llevar a cabo peelings más suaves y con más frecuencia que uno agresivo esporádicamente.

 

En general existen dos tipos de peelings:

  • Físicos. Fueron los primeros en llegar y consisten en una acción mecánica de exfoliación. Aunque a veces pueden parecer bastante rudos, personalmente os diré que me encantan porque los podemos aplicar solo en determinadas zonas del rostro, y al distribuirlos con las yemas de los dedos seremos nosotros mismos los que controlaremos la erosión que se lleve a cabo. Entre mis favoritos: la crema exfoliante desincrustante de Caudalíe o el exfoliante facial de Martiderm, ambos con microgránulos que consiguen una erosión de la piel.
  • Químicos. Son los más usados hoy día y consisten en la aplicación de una sustancia química sobre la cara para que posteriormente se desprendan las capas más superficiales que serán sustituidas por otras de mejor calidad al tiempo que aumentan la síntesis de colágeno y elastina, lo cual se refleja en una piel más firme y lisa. Entre los peelings químicos permitidme destacar dos: Citriate home peeling system de Neostrata, a base de ácido glicólico, cítrico y lactobiónico entre otros y las ampollas alfa-peeling de Martiderm elaboradas a base de AHA, colágeno marino y ácido hialurónico.

La realización de un peeling no solo nos ofrece beneficios por sí mismo, si no que  consigue que los poros de la piel estén perfectamente limpios facilitando el paso de cualquier activo de modo que es una buena forma de sacarle el máximo rendimiento a nuestros dermocosméticos.

Reconozco que soy una adicta a los peelings, me encanta sentir mi piel extremadamente limpia y suave pero os aseguro que elegir el que mejor se adapte a nuestras necesidades y tipo de piel no siempre es tarea fácil e incluso pieles muy sensibles, reactivas o con alguna patología cutánea, han de prescindir de ellos.

Tanto si ya usáis uno como si estáis pensando incorporarlo a vuestra rutina dermocosmética recordar que los beneficios de un peeling son enormes pero sus inconvenientes también pueden llegar a serlo.

Para cualquier consulta sobre dermocosmética me tenéis a vuestra disposición en Farmacia Cervantes. Podéis pedir cita en el 958 13 01 41 o escribirma a cosmeticadefarmacia@gmail.com.

 

Publicado el por Elisa Isabel Roldán Jiménez en Sin categoría

La importancia de una piel sana

La piel es el órgano más grande y visible de nuestro organismo, pero no es solo una simple capa externa que recubre nuestra superficie corporal, es un conjunto de células y estructuras que nos confieren la protección frente al medio ambiente. La semana pasada os hablaba de la importancia de protegerla frente al fotoenvejecimiento por motivos fundamentalmente estéticos, hoy os hablo de la importancia de protegerla por motivos vitales.

La piel desempeña diversas funciones entre las que cabe destacar: función protectora (mecánica, físico-química, térmica, biológica y frente a la radiación solar), inmunitaria, termorreguladora, sensorial, metabólica, estética y social, aunque hoy me voy a centrar en su función como barrera.

Este órgano complejo conecta el organismo con el medio exterior actuando como una barrera selectiva de entrada y salida de sustancias, para ello cuenta con una película hidrolipídica (agua y grasa), que evita la entrada de bacterias, virus y hongos, así como la pérdida de agua y grasa.

Esta película hidrolipídica que confiere a la piel su función como barrera selectiva no es más que una mezcla de factores hidratantes naturales de la piel (agua, urea y queratina) y lípidos epidérmicos que se encargan de mantener compactada la estructura celular para que la piel se mantenga bien hidratada, firme y sana. Este film varía en cantidad y composición en función de la zona del cuerpo a considerar, la estación del año, humedad ambiental, alimentación, estrés o determinadas enfermedades como la psoriais o la atopia.

Una piel sana es de color uniforme, textura lisa, bien hidratada, y con un nivel de sensibilidad al tacto, la presión y la temperatura adecuados. Cuando la barrera natural se altera se pierde agua y elasticidad de ahí que se aprecie una piel seca,  áspera e incluso agrietada y laxa. Si no se pone remedio y la alteración continúa, se volverá más sensible a la radiación solar y a los cambios de temperatura llegando a ser más propensa a la infecciones.

En definitiva os diré que una barrera cutánea sana es sinónimo de una piel sana pero el paso del tiempo, el estrés, las condiciones medioambientales, la radiación UV… van haciendo que irremediablemente, se vaya deteriorando, sin embargo, gracias a la dermocosmética, y a estos consejos,  nosotros podemos conseguir que esto suceda muy, muy lentamente:

1.- Llevar a cabo una correcta limpieza con jabones y detergentes sintéticos ligeros pero capaces de eliminar tanto la suciedad endógena (secreción de grasa y células muertas) como exógena (contaminación, maquillaje,…). Entre sus componentes estos limpiadores han de tener emolientes y suavizantes así como un alto contenido en agua.Effaclar gel de la Roche-Posay es una buena alternativa.

2.- Protegernos de los radicales libres que rompen la estructura dérmica para ello nada mejor que usar un buen antioxidante a diario como mi favorito, Phloretin CF de SkinCeuticals.

3.- Tras el antioxidante hay que aplicar humectantes que contienen hidratantes que compensan la pérdida de los factores de hidratación natural y lípidos que rellenan los espacios dejados por los que se van perdiendo. Endocare Day Sense de IFC o cualquiera de los productos de la gama Hydra-Chrono de Lierac entre otros.

4.- Usar un fotoprotector a diario y reaplicarlo tantas veces sea necesario ya que se ha demostrado que se necesita una dosis muy pequeña de radiación ultravioleta  para bloquear la síntesis de los factores naturales de hidratación que constituyen el manto hidrolipídico así como para debilitar los queratinocitos ocasionando una pared más delgada e inestable. Os aconsejo Heliocare Color GelCream SPF50

Como veis una barrera cutánea en perfectas condiciones es crucial para tener una piel sana y me complace deciros que en breve os hablaré de un revolucionario producto para ello y es que al menos yo, quiero envejecer, cumplir 100 años, pero que se note lo más tarde posible y quiero comenzar cuidándome ya!!!

Publicado el por Elisa Isabel Roldán Jiménez en Endocare, La Roche-Posay, Lierac, Sin categoría, Tratamientos

Cómo cuidar la piel antes de dormir

Sé que después de un laaargo día de carreras, trabajo, niños, atascos, …. lo que menos nos puede apetecer es plantarnos delante del espejo a limpiarnos el rostro y aplicarnos nuestro tratamiento dermocosmético nocturno.

Quizás si os digo que después de un laaargo día de carreras, trabajo, niños, atascos,… estoy deseando dedicarme 5 minutos a mí, solo y exclusivamente a mí, quizás así, sí que no se nos olvidaría nunca algo tan fundamental y esencial para nuestra piel como es el tratamiento nocturno.

Durante las horas de sueño es cuando nuestra piel, que nunca duerme, aprovecha para aumentar la síntesis tisular de ahí que sea entonces cuando se lleve a cabo la reparación de todo el daño que sufre durante el día.

Hay tres pasos fundamentales que no debemos olvidar antes de irnos a la cama: limpiar, tonificar y tratar.

Aunque pensemos que tenemos la piel del rostro limpia porque ni siquiera nos hayamos maquillado, he de deciros que a lo largo de la jornada se va acumulando polvo, humo, células muertas, sudor,… que obstruyen los poros de la piel e impiden la normal renovación celular de la misma.

El uso de un limpiador facial bien sea leche limpiadora, gel, mouse, o solución micelar nos ayudará a eliminar cualquier impureza, solo hay que elegir el limpiador adecuado para nuestro tipo de piel.

Una vez limpio el rostro hay que aplicar un poco de tónico que no solo termina la limpieza, si no que ayuda a restablecer el pH de la piel y a cerrar el poro.

Finalmente tras la limpieza llega el momento de darle a nuestra piel lo que más necesita y  para ello primero debemos saber qué tipo de piel tenemos y cual es su principal necesidad ya que no es igual tratar una piel acnéica que una piel madura,… Una vez identificado la principal necesidad de la piel podemos aprovechar el momento de renovación celular para aplicar  productos  cuyos activos aumenten dicho proceso de forma directa o indirecta o bien que la renovación celular favorezca la penetración de dichos activos, por ejemplo:

-         Retinol 0.3 de SkinCeuticals, un concentrado de retinol puro que acelera la regeneración celular y estimula la síntesis de colágeno consiguiendo así eliminar arrugas, imperfecciones, hiperpigmentaciones,…

-         Las ampollas Alfa-Peeling de Martiderm que con su contenido en AHA, colágeno y ácido hialurónico renuevan e hidratan la piel preparándola para el posterior tratamiento facial.

-         Krono-Age Sérum de Martiderm, tratamiento global del envejecimiento cutáneo. Unas cuatro gotas son suficientes para conseguir una piel hidratada, reafrimada y reparadora.

-         Masque confort de Lierac. Si tienes una piel seca o necesitas un extra de hidratación aplica esta mascarilla tras una buena exfoliación de la piel y déjala actuar toda la noche, a la mañana siguiente tu rostro lucirá hidratado y confortable.

Creo que 5 minutos  mimando nuestra piel pueden aportarnos beneficios para toda la vida así que os animo a aprovecharos del “insomnio cutáneo” y si no sabéis que complemento nocturno sería el más idóneo para vuestro tipo de piel siempre podéis consultarme, estaré encantada de ayudaros.

 

Publicado el por Elisa Isabel Roldán Jiménez en Lierac, Martiderm, SkinCeuticals, Tratamientos, Trucos

Me presento: soy Elisabel Roldán, farmacéutica y especialista en dermocosmética

Hemos arrancado y aún ni siquiera me ha dado lugar a presentarme. Lo haremos mi compañera Carolina y yo, pero hoy arranco yo. Aquí me tenéis. Soy una de las dos personas que estará al otro lado, no sólo para aportaros información, sino también para charlar e intercambiar experiencias con tod@s vosotr@s.

¡Os espero!

Publicado el por Elisa Isabel Roldán Jiménez en Piel grasa, Piel mixta, Piel normal, Piel seca, Productos, Tratamientos

Conocer tu tipo de piel es lo primero

Conocer tu piel es lo primero

Hay cuatro tipos de piel: piel seca, normal, grasa y mixta.

Con muchísima frecuencia me encuentro con gente que llega a la farmacia pidiéndome un determinado producto para un amigo, familiar, o compañero suyo.Viene con la idea de que ese producto es el “súmmum” de la cosmética y al cabo de unos días vuelve para comentarme que la experiencia ha sido un fiasco. ¿Y por qué pasa esto? Muy fácil. Con frecuencia nos olvidamos de algo esencial y es que no todos somos iguales y nuestra piel tampoco lo es.

El estrés, la dieta, la polución o el cansancio van minando la salud de nuestra piel día a día y hay que pararse un segundo, observarla y ver qué es lo que necesita para dárselo.

Conocer el tipo de piel ayuda a prevenir lo que el paso del tiempo y unos cuidados incorrectos traerán consigo en un futuro inmediato: sequedad, deshidratación, falta de densidad cutánea, fotoenvejecimiento, arrugas, manchas, irritabilidad…

Y es que la piel es un órgano que no sólo ejerce un importante papel estético sino que tiene una misión clave en la salud y en el funcionamiento del cuerpo humano: control de la pérdida de agua y sales minerales, regulación de la temperatura, defensa de agresiones externas…

En los próximos días os voy a explicar los diferentes tipos de piel, de forma que basándonos en el estado visible conozcamos rápidamente cuál es la nuestra. Son cuatro: piel seca, normal, grasa y mixta. ¿Sabes ya cuál es la tuya?

Publicado el por Elisa Isabel Roldán Jiménez en Piel grasa, Piel mixta, Piel normal, Piel seca